Los activos digitales han trascendido el ciclo de hype. Lo que comenzó como un experimento en la transferencia de valor descentralizado ha evolucionado hacia una conversación seria sobre cómo los mercados de capitales, la custodia, la liquidación y la propiedad de activos podrían ser reinventados para la era digital. La tokenización, el dinero programable y los libros contables distribuidos pueden ofrecer una liquidación más rápida, mayor transparencia y nuevas eficiencias en todo el sistema financiero.

La oportunidad es real y transformadora, pero no se garantiza una adopción acelerada de los activos digitales.

El éxito del ecosistema no dependerá de una única tecnología, protocolo, innovador o plataforma. Más bien, dependerá de si la industria abraza un principio que los mercados tradicionales han confiado y del que esperan desde hace más de un siglo: la elección.

Si inversionistas, emisores e intermediarios se ven forzados a seguir caminos estrechos sin opciones, la promesa de los activos digitales corre el riesgo de verse limitada por los mismos silos que se pretendían desmantelar. Para que el Web3 florezca, los participantes del mercado deben tener la libertad de elegir cómo, dónde y cuándo interactuar.

Elección en las redes blockchain: evitando silos

Uno de los desafíos más urgentes para la adopción de activos digitales hoy en día es la fragmentación. Nuevas blockchain y redes continúan surgiendo, cada una optimizada para diferentes casos de uso, modelos de gobernanza o requisitos de rendimiento. Si bien la innovación es saludable, los ecosistemas desconectados pueden rápidamente convertirse en una barrera para la escalabilidad.

Sin interoperabilidad, los activos corren el riesgo de quedar atrapados en entornos aislados, limitando la liquidez, movilidad y acceso de los inversionistas. El resultado es una versión digital de las ineficiencias que históricamente han aquejado a los mercados financieros, con la ventaja añadida de ser más rápidas y complejas.

La interoperabilidad tiene el potencial de cambiar ese resultado. Un enfoque de «red de redes» permite que los activos se muevan de manera segura entre plataformas, lo que permite a las empresas participantes del mercado y a los inversionistas aprovechar al máximo el potencial de la tokenización, preservando la integridad y escala del mercado. Esto simplifica los casos de uso, desbloquea nuevos modelos de negocio y apoya la consistencia regulatoria, sin obligar a la industria a converger en una única cadena.

De hecho, algunos inversionistas pueden preferir blockchains públicas y abiertas, mientras que otros pueden inclinarse hacia blockchains privadas. No se trata de una cosa u otra; ambas pueden y deben estar disponibles.

Lograr esta visión requerirá colaboración. Los proveedores de infraestructura del mercado, las empresas tecnológicas y los reguladores deben trabajar juntos para establecer marcos que prioricen la compatibilidad y la interoperabilidad por encima del control. En un reciente documento de trabajo elaborado por The Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) en colaboración con Clearstream, Euroclear y BCG, exploramos cómo los estándares compartidos y la gobernanza coordinada podrían ayudar a avanzar en la interoperabilidad mientras se mantiene la confianza y la resiliencia. El mensaje fue, y sigue siendo, claro: la interoperabilidad es fundamental para la escalabilidad y el futuro crecimiento de los mercados digitales.

Elección en qué activos tokenizar (¡y cuándo!)

La tokenización a menudo se discute como una inevitabilidad, pero esta no debe confundirse con inmediatez. No todos los activos serán tokenizados, y aquellos que lo sean no lo harán al mismo ritmo.

Por ejemplo, mientras que The Depository Trust Corporation (DTC), como depositario de valores, facilita la liquidación post‑negociación de valores que representan más de 100 billones de dólares en valor, no estamos abogando por una tokenización amplia, indiscriminada o inmediata. Esto es especialmente relevante en las primeras etapas de este ecosistema, donde una secuenciación disciplinada, intencionalidad y precaución son esenciales.

Certain asset classes, especialmente aquellas con ineficiencias operativas claras, altos costos de reconciliación o fricciones en la liquidación, son candidatas naturales para la tokenización. Otros pueden seguir a medida que la tecnología madure, se aclare la regulación y evolucione la demanda del mercado. Dar a los emisores y a los inversionistas la capacidad de decidir lo que tiene sentido para sus necesidades, en su propio tiempo, reduce riesgos y genera confianza.

La elección, en este contexto, trata sobre secuenciación y necesidades. Permite que el mercado aprenda, se adapte y escale de manera responsable, en lugar de forzar la adopción antes de que la infraestructura esté lista.

Elección en cómo los inversionistas quieren poseer activos del mundo real

La transformación digital no significa abandonar los principios y procesos de inversión establecidos.

Para muchos inversionistas institucionales, los activos tokenizados coexistirán con las tenencias tradicionales durante muchos años. Algunos preferirán representaciones en la cadena por su eficiencia operativa o programabilidad. Otros seguirán confiando en modelos de custodia establecidos, especialmente a medida que evolucionen los marcos de cumplimiento y riesgo.

Un ecosistema exitoso de activos digitales puede soportar ambos enfoques. Los inversionistas deben tener la capacidad de poseer activos en forma tokenizada junto a valores tradicionales, e incluso cambiar entre ellos, sin sacrificar la certeza legal, la continuidad operativa o la sensación de control. La flexibilidad garantiza que la participación esté impulsada por el valor y no por la obligación, y que la confianza se gane y no se asuma.

Elección en las billeteras: empoderando al cliente

Quizás la expresión más tangible de elección sea la billetera.

A medida que los activos digitales ingresan a los mercados financieros convencionales, los participantes tendrán diferentes preferencias, tolerancias al riesgo y requisitos operativos. Algunos priorizarán la autogestión. Otros confiarán en soluciones de nivel institucional. Muchos querrán la libertad de cambiar con el tiempo.

La selección de billeteras debe pertenecer a los clientes (empresas participantes del mercado). No debe haber billetera prescrita. No debe haber estándar obligatorio. Este modelo empodera a los participantes del mercado para elegir en función de sus propias necesidades de seguridad, consideraciones regulatorias, requisitos geográficos o controles internos.

Esta flexibilidad es esencial para una adopción a gran escala. Los mercados prosperarán cuando las instituciones financieras tengan la oportunidad de participar en sus propios términos y puedan tomar decisiones basadas en las estrategias, necesidades y preferencias de sus clientes e inversionistas.

El camino hacia adelante

El éxito del ecosistema de activos digitales no se construirá sobre restricciones y limitaciones. En cambio, se construirá sobre opciones: elección en blockchain, en activos, en custodia y en billeteras. Estos son requisitos prácticos para facilitar el crecimiento.

Si la industria se enfoca en esto, los activos digitales podrán cumplir su promesa: mercados más inclusivos, eficientes y resilientes. Si lo hace mal, corre el riesgo de recrear las limitaciones del pasado sobre rieles más rápidos.

La elección es clave para hacer que los activos digitales funcionen para todos.

Fuente: www.coindesk.com