El uso excesivo y la supervisión de la inteligencia artificial en el entorno laboral están provocando lo que se denomina “fritura cerebral por IA” entre los trabajadores, un fenómeno que contrasta con la promesa de que esta tecnología aliviaría la presión laboral.
Empleados que utilizan herramientas de IA han informado que, en lugar de simplificar su trabajo, la tecnología lo está intensificando. Así lo expresaron investigadores del Boston Consulting Group y de la Universidad de California en un artículo publicado el viernes en la Harvard Business Review.
Un estudio realizado en casi 1,500 trabajadores a tiempo completo en EE. UU. reveló que el 14% de los encuestados había experimentado “fatiga mental como resultado del uso excesivo, la interacción y/o la supervisión de herramientas de IA que superan su capacidad cognitiva”, término acuñado como “fritura cerebral por IA” por los investigadores.
Los encuestados describieron sentir una “resaca mental”, con síntomas como una “niebla” o “zumbido” y dificultades para pensar con claridad, acompañados de dolores de cabeza, decisiones más lentas y problemas de concentración.
Las empresas de IA han promocionado sus productos como motores de productividad, permitiendo que los trabajadores deleguen parte de sus cargas laborales. Este mensaje ha sido adoptado por algunas compañías que incluso han comenzado a medir el uso de la IA como una métrica de rendimiento.
Brian Armstrong, CEO de la plataforma de criptomonedas Coinbase, ha mencionado que despidió a ingenieros que no querían utilizar IA y se propuso, a finales del año pasado, que la IA generara la mitad del código de la plataforma.
Los investigadores señalaron que “a medida que las empresas utilizan más sistemas multi-agente, los empleados se ven obligados a alternar entre más herramientas.” En contraposición a la promesa de tener más tiempo para concentrarse en tareas significativas, el malabarismo y la multitarea pueden convertirse en características definitorias del trabajo con IA.
La IA conlleva “costos significativos”, pero puede mejorar el agotamiento
Los investigadores afirmaron que esta carga mental inducida por la IA “conlleva costos significativos en forma de un aumento de errores por parte de los empleados, fatiga en la toma de decisiones y la intención de renunciar.”
Los encuestados que manifestaron sufrir de fritura cerebral experimentaron un 33% más de fatiga en la toma de decisiones en comparación con aquellos que no lo hicieron, lo cual, según los investigadores, podría costarle a grandes empresas millones de dólares al año. Asimismo, los que padecían de fritura cerebral por IA tenían un 40% más de probabilidades de tener la intención activa de renunciar.
Los que indicaron sufrir de fritura cerebral también reportaron cometer casi un 40% más de errores graves en comparación con los que no lo hicieron. Un error grave se define como aquel que tiene “consecuencias serias, como las que podrían afectar la seguridad, los resultados o decisiones importantes.”
Sin embargo, los investigadores encontraron que el uso de la IA para reemplazar tareas repetitivas y rutinarias disminuyó el agotamiento, un estado de estrés laboral crónico que conduce a sentimientos negativos sobre el trabajo y a una disminución en la efectividad.
Los encuestados que usaron la IA para reducir el tiempo dedicado a tareas rutinarias y repetitivas reportaron que sus niveles de agotamiento eran un 15% más bajos que aquellos que no emplearon la IA de esta manera.
Los investigadores sugirieron que los líderes empresariales que deseen reducir la fritura cerebral por IA deben “definir claramente el propósito de la IA en la organización” y explicar cómo cambian las cargas de trabajo con esta herramienta.
Además, las empresas deben ceñirse a “resultados medibles” en el uso de la IA, ya que “incentivar la cantidad de uso llevará a desperdicio, trabajo de baja calidad y una carga mental innecesaria.”
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Fuente: cointelegraph.com