El miembro del Consejo Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), Piero Cipollone, anunció el martes que se espera que el BCE revele, para este verano, los estándares europeos que se utilizarán para un posible euro digital. Este paso está diseñado para ayudar a los proveedores de pagos y comerciantes a preparar sus sistemas antes de cualquier decisión sobre su emisión.

Cipollone informó a los legisladores de la Unión Europea que, una vez que se anuncien esos estándares, el BCE colaborará con los participantes del mercado para que puedan incorporarlos en sus terminales de pago y otras soluciones lo más pronto posible.

El directivo destacó que finalizar el reglamento permitirá que nuevos terminales y aplicaciones de pago se envíen con las especificaciones necesarias ya integradas, lo que brindará a las empresas europeas una ventaja competitiva una vez que la legislación de la UE entre en vigor, lo que el BCE prevé suceda en 2026.

El piloto del euro digital, para el cual el BCE abrió una convocatoria para proveedores de servicios de pago con licencia a principios de marzo, se llevará a cabo durante 12 meses a partir de la segunda mitad de 2027. Cipollone mencionó que se probarán pagos entre personas y en puntos de venta en un entorno controlado como parte de los planes para estar técnicamente preparados para una posible emisión alrededor de 2029, siempre que los legisladores aprueben el marco legal.

El euro digital: preparándose para el lanzamiento. Fuente: BCE

El BCE considera que se deben evaluar los costos

Un análisis previo del BCE estimó que un euro digital podría costar a los bancos europeos entre 4 y 6 mil millones de euros durante cuatro años, cifra que el banco central describió como aproximadamente el 3% de su presupuesto anual de mantenimiento de tecnología de la información. Cipollone destacó ante los legisladores que estos costos deben sopesarse frente a los beneficios a largo plazo de retener más comisiones comerciales y escalar los esquemas de pago europeos.

Cipollone reiteró que el euro digital está concebido como una infraestructura de pagos pública que utilizarán intermediarios privados, como bancos y proveedores de servicios de pago, para ofrecer billeteras y servicios, en lugar de ser un producto directo al consumidor del BCE.

El objetivo es proporcionar una red paneuropea que reduzca la dependencia de los esquemas de tarjetas internacionales, permitiendo que las tarjetas con doble marca y las billeteras bancarias cambien entre esquemas nacionales y el euro digital en toda el área del euro.

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Asimismo, Cipollone enfatizó que el euro digital está destinado a complementar el efectivo y los depósitos bancarios en lugar de reemplazarlos. También subrayó que se están incorporando características de accesibilidad, como comandos de voz y pantallas de gran tamaño, en el diseño de la aplicación de referencia desde el principio para garantizar la inclusión.

Además, expresó que el BCE desea que el dinero del banco central continúe siendo el “ancla” para los futuros mercados mayoristas, señalando su proyecto Pontes, que prueba la liquidación de valores tokenizados con dinero del banco central a través de diferentes plataformas de tecnología de registros distribuidos, así como su hoja de ruta Appia para un ecosistema financiero europeo tokenizado.

En una intervención por separado el lunes, Cipollone explicó cómo el dinero tokenizado del banco central podría servir como activo de liquidación para stablecoins y depósitos tokenizados.

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